Nutrición animal.
La nutrición
animal se dedica al estudio de la alimentación de los animales. Normalmente
para su cría
para uso humano, aunque también se utiliza para recuperar animales salvajes
protegidos.
La Nutrición animal es la
ciencia que estudia las necesidades en nutrientes de cada animal concreto y
establece los alimentos más convenientes para satisfacerlas, una vez conocidos
su composición en nutrientes y el metabolismo de estos en el animal.
Alimentos son los productos naturales y artificiales que ingieren los animales para mantenerlos y acrecentar la producción y rendimiento, incluyendo aquellos ingredientes que se utilizan para impartir sabor, dar color y reducir el estrés, y/o mejorar la palatabilidad, proveer volumen o preservar el alimento.
Un alimento es digerido por el animal en el aparato digestivo y le proporciona uno o varios nutrientes, o elementos simples capaces de ser absorbidos por la mucosa del tubo digestivo, los cuales son metabolizados y utilizados por el animal para satisfacer sus necesidades de mantenimiento y producción.
Los alimentos están
constituidos por:
- Agua
- Materia seca (Materia Inorgánica: Minerales) (Materia Orgánica: Carbohidratos Lípidos Proteínas (prótidos) Ácidos nucleicos Ácidos orgánicos Vitaminas)
Los
alimentos pueden ser clasificados o agrupados de acuerdo a diferentes
criterios:
- Origen: vegetal, animal, microbianos, marino, petroquímico (fosfato, carbonato, etc.), sintéticos (aminoácidos, vitaminas, urea, etc.)
- Composición química y características
- Contenido de principios nutritivos y valor nutritivo de estos, expresados en energía y proteína utilizable, por determinadas especies o producciones animales.
- Procesos de estructuración en que los principios nutritivos absorbidos se utilizan para formar o reparar tejidos corporales.
- Procesos de degradación en que los principios nutritivos se oxidan para producir calor y trabajo.
Metabolismo Basal: Está representado por el calor que produce un animal durante el reposo completo (pero no sueño) en ayunas, mientras utiliza justo la energía necesaria para mantener la actividad vital de las células, la respiración y la circulación; la medición de este calor se denomina metabolismo basal (MB). Las condiciones basales comprenden un ambiente térmico neutro, reposo, estado de posabsorción (procesos digestivos en reposo), vigilia, quietud y reposo sexual. Se mide con un calorímetro y se expresa en calorías por metro cuadrado de superficie corporal.
La energía se define como el potencial para realizar un trabajo. Prácticamente todos los procesos de la vida requieren energía para generar calor, mantener la presión sanguínea y el tono muscular, trasmitir los impulsos nerviosos, transportar iones a través de las membranas, cumplir la reabsorción en los riñones, sintetizar proteínas y grasas, secretar leche y producir huevos, lana y trabajo.
La deficiencia de energía se manifiesta por un crecimiento lento o detenido, pérdidas de tejido corporal y/o escasa producción de leche, huevos, carne, fibra o trabajo, y no con signos específicos como los que caracterizan a muchas carencias de minerales o vitaminas. Por este motivo, muchas veces las deficiencias de energía pasan inadvertidas y, si no se las corrige, persisten mucho tiempo. Toda ración suministrada debe contener hidratos de carbono, grasas y proteínas. Cada uno de ellos desempeña funciones específicas en el mantenimiento del organismo normal, y todos ellos se pueden utilizar para proveer energía de mantenimiento, trabajo o terminación (referido a animales en engorde). Sin embargo desde el punto de vista de cubrir las necesidades energéticas normales, los hidratos de carbono son los más importantes, pues se consumen en mayor cantidad, son más baratos y duran más tiempo que las grasas.
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